Mes: mayo 2017

UN PACIFISTA CON UNIFORME

(Traducción del artículo Ein Pazifist in Uniform publicado el 5 de mayo de 2017 en el periódico Junge Welt)

El 2 de mayo moría en Berlín a los 97 años de edad Heinz Keßler, antifascista, luchador por la paz y comunista. Un obituario.

Por Frank Schumann

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Heinz Keßler durante la celebración del 70º aniversario del periódico Junge Welt en febrero en Berlín

Aunque la mayor parte de su vida llevó uniforme, Heinz Keßler no era un militar. Era político. Uno de naturaleza agradable: humilde, comprensivo, abierto, no ortodoxo. A pesar de que tenía el don de dar incluso la hora como si se tratase de un comunicado oficial, era capaz, sin embargo, de comunicar lo verdaderamente importante con tal ligereza, que se podía perder la fe. Recuerdo un mitin electoral a mediados de los 80 en un club joven en Bernau (NT: municipio junto a Berlín). Era el punto álgido de la Guerra Fría, cohetes de corto y medio alcance equipados con cabezas nucleares habían sido desplegados a ambos lados de la frontera. Fue ahí donde el Ministro de Defensa de la RDA dijo esta inaudita frase: “Si debido a una emergencia el NVA (NT: National Volksarmee, ‘Ejército Popular Nacional’) tuviera que salir de sus cuarteles, ya habría fracasado en su misión de clase: ¡asegurar la paz y no ir a la guerra bajo ningún concepto!”

La declaración era más que sensata, pero manifiestamente no era una opinión generalizada. Poco después pasé  cuatro semanas en un cuartel del NVA junto a Burg, cerca de Magdeburg (entonces se llamaba “Cuartel Waldfrieden” [NT: ‘paz del bosque’], el Bundeswher [NT: ejército de la RFA] le cambió el nombre por Carl von Clausewitz [NT: militar y estratega prusiano]). Ensayabamos en areneros el avance de los tanques en las tierras bajas del norte de Alemania y discutíamos sobre la posibilidad de llevar a cabo una guerra nuclear limitada, y yo interrumpía con el argumento de autoridad: Todo es un disparate, quien dispara el primero muere el segundo, y el Ministro ha dicho que…

¿Debía haber dicho realmente eso? Nunca. Con ello nos quitaba cualquier motivo de defensa, esto es, tanto la resistencia masiva como la colectiva. Ahora no pienso eso de ninguna manera, al contrario, esta declaración tan clara reforzaba la predisposición a hacer todo lo posible por mantener la paz. Así se escupía sobre Calusewitz y Ciceron y su “si quieres paz prepara la guerra”.

A finales de mayo de 1987 la cumbre del Pacto de Varsovia acordó en Berlín por primera vez una doctrina militar que fue explicada por la dirección de la RDA de la siguiente manera: “ (Está) en total consonancia con el más alto principio de la política de nuestro partido y de nuestro estado, hacer todo lo posible para que nunca más haya guerra en suelo alemán, sino siempre paz”. Estaba rehabilitado para volver a (el cuartel) de Burg, a pesar de que hacía tiempo que era historia para mí. Y el Ministro de Defensa de la RDA también.

Cuando visité a Heinz Keßler en la cárcel de Hakenfelde (en 1993 había sido condenado a una pena de siete años y medio por “instigación al homicidio”) me sonrió dulcemente, como hacen las personas mayores. Al final lo comprendieron, me dijo, y estoy seguro de que con ello no sólo se refería a los propios camaradas.

Keßler, el mecánico de Chemnitz, lo había entendido con 21 años. En junio de 1941 fue estacionado en la frontera con la Unión Soviética como tirador de ametralladora y, cuando la Wehrmacht [NT. Ejército alemán] invadió brutalmente el país y las tropas nazis avanzaban asesinando y arrasando, desertó al Ejército Rojo. Por ello internaron a su madre en el campo de concentración de Ravensbrück. En 1943 Keßler fue uno de los fundadores del Comité Nacional por una Alemania Libre. En Krasnogorsk no sólo puso su nombre al final del manifiesto, sino que luchó como encargado del frente también en primera línea; quería alejar a los soldados alemanes de la muerte.  Con la misma pasión se comprometió con el frente en Alemania tras 1945. Keßler pertenció a  los fundadores de la Freie Deutsche Jugend (NT: Juventud Libre Alemana) y, como miembro dirigente, trajo a la vida a su órgano de expresión: el Junge Welt.

Contra su voluntad, pero con la misma determinación con la que se unió al Ejército Rojo, el 1 de noviembre de 1950 vistió de nuevo un uniforme. Lo llevó hasta ser General del Ejército y Ministro de Defensa. Sin embargo, en lo profundo de su corazón siguió siendo pacifista. Y fumador. A pesar de que sabía que el tabaco perjudica la salud. Aún así murió con 97 años.

Así son las contradicciones de la vida. Uno debe de seguir siendo consecuente. Que te vaya bien, Camarada General.

No utilizar las armas

Heinz Keßler vino al mundo el 26 de enero de 1920 en Lauban (Silesia), allí donde en 1945 Goebbels llevó a cabo su último discurso de propaganda de guerra para el Wochenschau [NT: Programa similar al No-Do]. La familia (el padre era herrero, la madre de familia campesina) se mudó a Chemnitz en 1923. Allí aprendió el oficio de mecánico, en 1940 fue reclutado por la Wehrmacht, en 1941 desertó y el 28 de mayo de 1945 volvió a Alemania con el segundo grupo de antifascistas alemanes. Wilhelm Pieck (NT: entonces presidente de la RDA) se lo ganó en 1950 para el “órgano armado de la RDA”, al que pertenecería hasta 1989. A mediados de los 50 Keßler fue a la Academia de Generales de la URSS en Moscú. Después fue jefe de las  Fuerzas Aéreas y Viceministro. En 1985 asumió, tras la muerte de Heinz Hoffmann, la dirección del Ministerio para la Defensa Nacional. Lo dirigió hasta el otoño de 1989, por lo que también le pertenece a Keßler el mérito de que en la RDA no se disparase (muchos lo adornan con el atributo “pacífico”).  Esto hay que atribuírselo ciertamente a él: él ordenó que las armas no fueran utilizadas. Y por eso lo metieron finalmente en prisión, de la que salió prematuramente en libertad condicional en 1998 tras seis años.

Heinz Keßler perteneció desde 1946 hasta 1989 ininterrumpidamente a la dirección o al comité central del SED, en el XI Congreso, en 1986, entró en el Politbüro. Desde 1950 hasta 1989 fue diputado de la Volkskammer (NT: ‘Cámara Popular’, parlamento de la RDA).

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